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La organización-empresa del Siglo XXI requiere Coaching Ontológico

Cada época presenta sus requerimientos y de allí, el liderazgo de época tiene la responsabilidad de considerar, evaluar y ser capaz de responder a dichos requerimientos. Estamos ante un cambio de época y no solo una cantidad de cambios en la misma época. La distinción principal del tiempo que vivimos y convivimos, es la complejidad.

Venimos operando durante siglos, en un paradigma dominante ante el cual estamos ciegos y en especial, sin poder darnos cuenta de su limitación para operar en un mundo complejo.

Ha llegado la hora de salir de la ceguera y poder considerar cuando este paradigma, continúa siendo útil y conveniente ante los desafíos de época y cuando ya no. A continuación, se destaca entonces, los dispositivos y engranajes de su funcionamiento.

1. Utiliza la disyunción, esto es, separando aquello que está unido y en especial, dada la conveniencia, aquello que debería mantenerse unido.

2. Utiliza la reducción, esto es, lleva a la mínima expresión o unidad de conocimiento o saber aquello que aparece como diverso.

3. Es causalístico, esto es, busca descomponer el todo a sus elementos causales, fundamentales y simples con una visión orientada a establecer el origen y orden de estas.

4. Es mecanicista, esto es, rige por el principio cartesiano de Causa – Efecto que, es necesario y suficiente para explicar un fenómeno a partir de dicho principio.

5. Es determinista, esto es, explica el comportamiento de los fenómenos por la identificación de su relación causa-efecto y desde allí poder determinar no solo, el suceso sino aquello por suceder.

Considerar el carácter que le otorgamos a la así llamada realidad y al ser humano como parte de ella y constitutiva de la misma, desde el paradigma dominante de la simplicidad o simplificación, con sus dispositivos de: disyunción, reducción, causalístico, mecanicista, y determinista, significará no solo una manera de ver el mundo y nuestra socialización, sino que generará un tipo de epistemología o construcción de conocimiento, que ocurrirá como insuficiente para abordar los desafíos que presenta el mundo complejo que habitamos.

El paradigma que hemos considerado, sus dispositivos y engranajes de funcionamiento, es denominado por E. Morin (1921-), como el paradigma dominante de occidente.

Si bien, podríamos pensar y plantear que, este paradigma es un anacronismo ante el cambio de época vertiginoso, fugaz e incierto que experimentamos, no podemos decir que haya desaparecido ya que, aún persiste en su impulso y dominación en el vivir personal y en sociedad como, y en especial, a la hora de tomar decisiones.

El paradigma de la simplificación es de carácter resolutivo y apelando a la llamada simpleza y, no son pocas las veces que, se toman decisiones que fracasan, son de baja eficacia y generan una enorme frustración por volver a tropezar, una y otra vez, con la misma piedra. ¿Qué puede estar sucediendo?

Claro, lo que está pensando es probablemente así. Muchas cosas están sucediendo y esto, propio de la naturaleza compleja de nuestra actual existencia. Entre ellas, algunas que deseo destacar en este breve artículo:

- Carecer de un enfoque conceptual y práctico de la complejidad, dejando atrapada a esta categoría, a la idea de que alguien o algo, es complejo cuando es complicado, intrincado, rebuscado, casi un nodo gordiano que no se puede desatar.

- Continuar tomando decisiones simples ante situaciones complejas.

- En lo que hace al mundo del liderazgo y la gestión, continuar con un estilo del siglo pasado desde el paradigma de la simplificación.

Los seres humanos, organizaciones y sociedades, somos sistemas complejos y es necesario, hacer un alto y considerar cuales son los requerimientos de época que realizan estos sistemas vivos y complejos.

En el resto del texto, le invito a considerar algunos aspectos que aparecen como necesidad y requerimientos de las organizaciones (públicas y privadas) y empresas, donde el Coaching Ontológico tiene una voz, un compromiso y capacidad de respuesta para asistirlas a avanzar en medio de la complejidad que nos rodea y todo lo impregna.

¿Qué necesitan considerar y desarrollar las organizaciones para atender a los desafíos que enfrentan y dónde, los Coaches Ontológicos Profesionales, podemos contribuir y marcar una diferencia? A continuación, algunos objetivos de las empresas donde como Coaches podemos ser una importante posibilidad humana y profesional:

1. Marcar la diferencia a partir de su gente Las organizaciones y empresas necesitan ser cada vez más humanas con el fin de llegar a ser vistas no sólo como productoras sino también contenedoras. Ha llegado a ser una convención aceptada que: mejores personas realizan mejores procesos y producen mejores resultados. Esto nos demuestra entonces que, gran parte de la sostenibilidad organizacional pasa por la gente que compone el sistema social y productivo.

Es importante tener presente que en este tiempo la diferencia la hacen los diferentes, no aquellos “iguales” que se jactan de hacer más y más de lo mismo.

Lo vemos hoy en una pandemia global cuando líderes y en especial, políticos y gestores públicos, operan más o menos como siempre y claro, al continuar tomando decisiones simples ante la complejidad que los rodea y todo lo impregna, carecen de capacidad de respuesta y no llegan a alcanzar los resultados esperados.

La época requiere líderes diferente pero aún, debe continuar conformándose con lo que B.CH. Han (1959-) da en llamar “el infierno de lo igual”.

Todos somos hijos de la época que hemos nacido y en ella, nos construimos como sujetos históricos y sociales, pero no todos, llegamos a ser los líderes que la época y la sociedad necesita. Para serlos, necesitamos marcar la diferencia.

2. Desarrollar fortaleza adaptativa y generativa.

Vinculado al primer objetivo de marcar la diferencia a partir de la gente, aparece la necesidad de fortalecer la capacidad adaptativa en las organizaciones y empresas y junto con ella, una fuerza generativa.

No solo ha sido imprescindible para las organizaciones el poder adaptarse sino también, lo ha sido el expresar una fuerza generativa.

La adaptación es, intrínsecamente, un compromiso con la supervivencia.

La generación lo es con la trascendencia.

3. Estrategar la estrategia

En un mundo complejo, la estrategia ya no es, solo un sustantivo.

En un mundo regido (o al menos pensado que se regía y controlaba) por leyes universales, aún en la manera de hacer empresa, la estrategia ha sido vista como un sustantivo, como un programa que una vez definido, solo quedaba implementar y, al avanzar en la ejecución se debía controlar para ordenar los desvíos.

En un mundo complejo, la estrategia es sustantivo y es verbo, es estrategar (verbo) la estrategia (sustantivo)

Emerge una nueva dinámica en la teoría organizacional del siglo XXI. Es el pensamiento y diseño estratégico que, al implementarse como planificación estratégica, no tiene un corpus estático sino, plenamente dinámico a partir de su capacidad recursiva de observación, verificación y anticipación para volver a considerar la estrategia las veces que sea necesario y calibrar lo que sea necesario calibrar para seguir avanzando en la complejidad de lo real y alcanzar los objetivos.

Trata con estrategar la estrategia. Trata con mantener los ojos en la posibilidad y los pies en la realidad, en lo complejo de lo real.

Se refiere, para finalizar, a una estrategia en un mundo complejo que pide no solo no olvidar sino, enfatizar en:

- Un liderazgo de época que pueda hacerse cargo de las personas en el marco de los objetivos 1 y 2 y,

- una gestión integral eficaz que responda a las necesidades de la organización-empresa y aún el sistema. Gestión integral eficaz o la que denomino, Gestión de las 3E.

La gestión de las 3E que toma en cuenta la efectividad de la gestión, o sea, el alcance de los resultados en relación con los objetivos propuestos, la eficiencia de la gestión, esto es, la relación costo – resultados y la ética, significando el cómo se alcanzan esos resultados en cuanto a aquellos aspectos que son viables y cuáles no. Por ejemplo, mientras que la manipulación era viable y hasta celebrada en lo simple de un mundo de causa – efecto, hoy, en un mundo y sociedad compleja, es un disvalor.

En una Gestión 3E, crecer ordenadamente y con una responsable relación con el riesgo para garantizar un desarrollo sustentable como organización, es innegociable.

En esta gestión 3E, integral y eficaz, las empresas comienzan a necesitar en su diseño organizacional, un perfil de red social como estructura donde haya menos posición y más conversación, relación e interacción.

Desde allí, se vuelve un compromiso central el fortalecer el sistema social al generar capital social basado en la confianza y la comunicación como, en el decir de Niklas Luhmann (1927-1998): “el gran reductor de la complejidad” en las relaciones sociales.

Reflexiones finales

Hemos considerado, en este artículo, algunos de los requerimientos de época para las empresas y, los hemos presentado en “modo objetivo” con los cuales haya una relación desde el compromiso.

Ante estos requerimientos de época pasados a objetivos para las organizaciones y empresas, el Coaching Ontológico, tiene algo que decir, algo que brindar y, desde allí proponer algo diferente que haga la diferencia.

Vienen a ser los coaches ontológicos quienes emergen como posibilidad concreta de promover y facilitar procesos de aprendizaje en las organizaciones y sus integrantes para desarrollar aquellas competencias necesarias ante los 3 (y no únicos por supuesto) objetivos que desarrollamos y sintetizamos a continuación:

1. Marcar la diferencia a partir de su gente

2. Desarrollar fortaleza adaptativa y generativa.

3. Estrategar la estrategia

Como coaches ontológicos que abrazamos una mirada u ontología desde el cristal de la complejidad en este mundo complejo, venimos a ser una de las respuestas para las organizaciones que requieren ser asistidos por profesionales capaces de acompañarlos en sus procesos de transformación y superación al poder incorporar una manera de observar y actuar con las competencias necesarias que el sujeto del conocimiento y actor social de época demanda.

En síntesis, los coaches ontológicos, somos hoy una oferta concreta que día a día, está presente en más y mas espacios del escenario y quehacer social y desde allí, donde sea que estemos que el mundo, sea un poquito mejor.